Cómo explicar con palabras lo que uno siente, lo que a uno le come por dentro. Gritando no alcanzaría. Susurrando no serviría.
Las palabras no dicen nada. Salen de mi boca y se pierden en el tiempo.
De un tiempo a esta parte no soporto los estados de conciencia plena.
La realidad está ahí fuera, eso dicen. Sácame de aquí. Guárdame en un cajón, si es eso lo que quieres. Juega conmigo, no me importa.
Tú me haces sonreír, sin ser esa tu intención.
Tú me haces sufrir, sin ser esa tu intención.
Tú piensas en mí, sin ser esa tu intención.
Yo sólo pienso en ti. Cada hora. Cada minuto. Cada sonrisa perdida.
Por eso, de un tiempo a esta parte, no soporto los estados de conciencia plena.
Se vive de hechos, no de ilusiones, y menos aún de intenciones.
En noches como ésta en la que todo parece tan claro cualquier rincón es bueno para esconderse.
Hazme un sitio, tengo frío. Sshhhhh! No digas nada. Oigo voces. Duerme.
¿Qué es hoy?
Mil años sin tenerte
¿Qué soy?
Mil días sin tu voz
¿Qué ves?
Mil noches simplemente
¿Quién es?
Ya voy, contesto yo.
Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/